Un párpado caído.
Un gesto zaherido.
Un perfil intuido.
Así he visto el trazo de un rostro inacabado.
He sentido el deseo de tomar con mi mano el cincel para emularlo.
El gesto que dibuja me es del todo familiar.
Es la esencia de mi creatividad.
Las palabras son latidos que lo quieren emular.
Moriría en ti.
Sería el más dulce néctar en que me dejaría embriagar.
Me entregaría a ti.
Sería esclava de tu piel y enzarzaría mis brazos y piernas para no desprenderme jamás.
Cuando comemos el polvo y sangramos en lugar de respirar, el angosto sentimiento nos lleva a eros para dejar un resquicio de esperanza en que anidar.
Todo son obstáculos y mamporrazos.
A quien creen que pararán con ello.
Al contrario.
Basta que te pongan dificultades, para que te empecines en tus ideas y sigas erre que erre.
Contra el desahucio, ocupa tu casa.
Un gesto zaherido.
Un perfil intuido.
Así he visto el trazo de un rostro inacabado.
He sentido el deseo de tomar con mi mano el cincel para emularlo.
El gesto que dibuja me es del todo familiar.
Es la esencia de mi creatividad.
Las palabras son latidos que lo quieren emular.
el suelo deja de existir,
estamos en un momento que
quisiéramos repetir.
Buscamos volver de nuevo y
embriagamos el deseo en
algo que nunca más estará allí.
La poesía nos permite revivir.
brindo
embriagada por ti.
En ella te doy asiento y
no quiero verte salir.
Tersas,
en su imaginario.
Flácidas,
en la medida de pasado que se va.
Sería el más dulce néctar en que me dejaría embriagar.
Me entregaría a ti.
Sería esclava de tu piel y enzarzaría mis brazos y piernas para no desprenderme jamás.
Cuando comemos el polvo y sangramos en lugar de respirar, el angosto sentimiento nos lleva a eros para dejar un resquicio de esperanza en que anidar.
A quien creen que pararán con ello.
Al contrario.
Basta que te pongan dificultades, para que te empecines en tus ideas y sigas erre que erre.